Me
encantas,
No
sabes cómo me encantas; esta alegría va tras de ti como cada minuto, como cada
segundo, con cada sonrisa y eso efímero que me das. Va tras de ti todo éste
intento de amor que viene de tu belleza, como una pequeña Venus con celos con cientos
de hombres más que te miran con asecho, con un deseo imperdonable. Me encantas
tú y todos tus kilómetros, aunque no sean tantos me afectan la locura. No
existe un extremo de ti que no me saque una sonrisa y, sin embargo, tú no lo
sabes; incluso, no sabes tantas cosas, no sabes cómo te miro, no sabes con que
atención te escucho, cuando no lo crees; cuán fuerte eres a todo esto mujer
mía, a esta locura; no sabes cuánto te sueño aún sin dormir, porque en ese
momento la oscuridad se transforma; me esmero en ser mejor en muchas cosas y no
sabes, ni si quiera yo, la vida te debo.
Intento
armar el rompecabezas para saber dónde quiebra para juntarlo de nuevo y poder
decir que no te dejaré. Ahora, algún día, a cualquier hora, en un instante, por
alguna razón, tal vez el tiempo, tal vez el amor, tal vez la soledad, tal vez
Dios, tantos infiernos nos volverán inseparables.
Te
confieso amor, la primera vez que te vi concentraba todos los nervios que
circulaban por mis venas, toda mi atención e imaginaba todo lo que quería pasar
contigo y no te puedo negar: tu imagen se grabó en mí para nunca irse. En ése
primer instante, cuando sonreíste, y me disté aquel abrazo, me vi reflejado en
un centenar de fortalezas, me vi sediento de tus besos, me vi dentro de todo un
mundo completamente distinto, tu mundo.
Nunca
será tarde para decir que la primera vez que hablamos pensaría que me
mostrarías todo tu infierno, no sé si aquella vez, el amor lo descubriste en
mis ojos, suelo pensar que así fue y lo hiciste para advertirme, para que
cambiara enseguida mi idea y lo reconsiderara, pero mírame ahora, completamente
perdido ante tu nombre. No sé, tal vez inspiraste la virtud necesaria para
confiar en ti, tal vez necesitabas un oído y yo era el desconocido sin ningún
prejuicio que en aquel día de verano llego para escucharte o quizás para
desaparecer juntos.
Y Perdón...
Perdón
si no soy lo suficientemente claro, si redundo en todo este asunto, no sabes
cuán importante me haces sentir, me llenas de un ego totalmente liviano, el
cual es capaz de desaparecer facetas enteras con la única condición de mantener
tú recuerdo. Suelo ser nefasto en tantas cosas; una, es en intentar dar
consejos y otra en usar figuras retóricas que animen la solides de este pequeño
sujeto a nombre de lo que más ama. Una vez leí que el alma es tan libre cuanto
augusto te sientas con ella, un mensaje de nunca olvidar. Espero que esta
compleja unión de letras, en esta rara forma, te hagan percibir mi más sincero
amor y apoyo. Es difícil lo sé, a veces no llego a ningún lado, pero esta idea
de ti es tan compleja que doy tantas vuelvas para no tender a ser un incierto.
Solo quiero que, entre todo lo que ahora ya sabes, sepas tres cosas más: Que
soy tuyo; que tú, eres lo que ya mas me importa entre todo este universo de
rarezas; y que dentro de todo lo bueno, lo malo y lo distinto, tú fuiste una
excepción sorprendente de obtener.
Mujer
mía, no pienses jamás que escondo esto a través de letras, a veces el
pensamiento se ha configurado muy mal con mi voz, pero todo esto que escribo si
pienso en decírtelo, pero de otra manera.

